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Naturaleza Falsa es un proyecto de investigación indisciplinado, una práctica transnacional iniciada por Ana Monteiro. (bio en view resume)

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“Investir en cosas, no como sustitutos del cuerpo, ni como elementos significantes o representativos de una narrativa, sino como colaboradores, como entidades coextensivas en el campo de la materia, supone activar un cambio fundamental en la relación entre los objetos y sus efectos estéticos (en la danza, en el teatro, en las artes visuales, en la performance y en la instalación). Este cambio corresponde a la activación política de la cosa, para que ésta pueda hacer aquello que mejor hace: despojar sujetos y objetos de sus trampas llamadas «dispositivo», «mercancía», «persona» y «yo».” (André Lepecki, texto: Variações sobre coisas e performance)

N-F se propone operar como plataforma para experiencias colectivas, jugando alrededor de las construcciones y divisiones: naturaleza, cultura, realidad, ficción, humano, no humano, explorando el movimiento de cuerpos expandidos, híbridos, atravesados.

Esta investigación es gestada a partir del llamado post-humanismo, campo de cruce entre: futurología, arte contemporáneo, filosofía y ciencia ficción.
Post-humano como ser-especulativo que busca reconfigurar relaciones del humano en/con el mundo a través de la experimentación con otros modos de subjetivación, activación y circulación del movimiento.

A raíz de los filósofos contemporáneos como Agamben, Haraway o Latour hemos entrado en la era post-humana. La edad antropocéntrica está terminando. Por primera vez en la história de la humanidad, podemos empezar a pensar en nosotres como fuerza geofísica. En lugar de confiar en nuestra racionalidad (capacidad que supuestamente nos distingue de los otros seres, animados e inanimados) tendremos tal vez que cultivar nuevos deseos: desplazar la necessidad vertical de poseer y dominar (desde arriba para abajo) para la urgencia horizontal de conectarnos con los demás, humanos y no humanos, en un mismo plano de co-existencia. Este proyecto de investigación y creación, toma como punto de partida un abordaje post-humanista, neoanimista y cosmopolítica vis-a-vis la práctica coreográfica.

Adoptamos la noción de una comunidad posthumana como una malla entrelazada de seres interdependientes. Por lo tanto, proponemos ampliar la noción spinoziana de cuerpos compuestos como constelaciones de organismos que actúan unos sobre los otros, desplazando la predominancia de la agencia del sujeto humano para el encuentro entre distintas agencias. Nos interesa cuestionar el “antropo-falo-logo-centrismo” y los principios del pensamiento binario occidental a través de la creación de un espacio para la exploración de lo híbrido, lo múltiple y lo parcial. Una cápsula espacio-temporal dedicada al entrópico, lúdico y onírico, para el afecto y la vibración de los cuerpos, a través de re-lecturas, re-construcciones del mundo en las cuales no hay una búsqueda de significados o sentidos únicos sino más bien una exploración y ocupación de ciertos estados de conciencia.
Cierta temporalidad, cuidado y curiosidad como formas de rebeldia, de la misma forma que la fuerza de voluntad mueve el revolucionário. No se trata de imponer al mundo un sentido prévio, el sentido del humano omnisciente, pero de abrirse a la circulación de movimientos, conectarse, sin forzar.

¿Cómo emancipar o “des-sujetar” a los sujetos y a los no humanos? Devenir-cosa como desvío de la instrumentalización permanente de los cuerpos: de gaia, la pachamama, de las mujeres… Naturaleza Falsa investiga, por lo tanto, un movimiento decolonizador, un pensamiento encarnado, erotizante, un dispositivo (un modo de organizar la subjetividad afectiva), una manera de liberar la existencia de los no humanos del utilitarismo y de liberar el humano (y el “humano escénico”) de la dañina práctica de sus egos. Así, Naturaleza Falsa deviene una práctica coreográfica en permanente mutación como forma de ensayar una afirmación de la existencia, a la vez escapando a los dispositivos de captura de las pasiones tristes que proliferan dentro y fuera del campo social del arte. Se nos coloca la cuestión entre el poder y la potencia: Quien controla quien? El movimiento es sembrado y brota no tanto desde la subjetividad, voluntad o intencionalidad del performer antes emerge desde una relación que ensaia la co-experiencia entre cuerpos humanos y no humanos.
Irónicamente o no, la inclinación hacia el post-humanismo nos tiene revelado más bien una especie de retro-humanismo, un pasado que camina frente a nosotres, como nos enseñan los Aymaras.
Por lo tanto, no se trata de un "work in progress" más bien un "work in regress", decrescimento, cuerpas low-fi, devir-niñe.

Esta pesquisa viene mutando gracias a múltiples encuentros con los trabajos de otros: los objetos sensoriales y terapéuticos (Lygia Clark), el cyborg (Donna Haraway), el vestuario como máscara y la danza de la bruja (Mary Wigman), el realismo mágico, Caliban y la Bruja (Silvia Federici), la devoración crítica del movimiento antropofágico (Oswald de Andrade), el perspectivismo amerindio y el neo primitivismo anarquista (Viveiros de Castro), el neoanimismo (Isabelle Stengers), el carnaval caribeño, las cosmopolíticas indígenas, la ciencia ficción feminista, los ecofeminismos ...
Estas contexturas cuyos agenciamentos históricos, discursivos, humanos, no humanos, materiales, energéticos, visibles e invisibles generan un campo de fuerzas socio-político-afectivas, parecen encontrar su lugar en la transformación y circulación continuada. Auto-ficción en movimiento, passa por distintas constelaciones, Montevideo, Santiago de Chile, Lisboa, Fort-de-France, París, Santa Cruz de la Sierra a Buenos Aires, entretejido con incontables cómplices humanos y no humanos.